Volvemos con una entrada de lo más navideña.

Aprovechando el fin de semana, fuimos a conocer la nueva feria navideña situada en el Port Vell de Barcelona que, además en este 2019, cumple 150 años. ¡Felicidades por este nuevo proyecto!

Mucho antes de llegar a la feria, ya puedes ver desde lejos el impresionante árbol luminoso. Se ve que es uno de los más grandes de Catalunya hasta la fecha. En él podréis apreciar un pequeño espectáculo de luces que van cambiando de colores, creando mensajes y formas. Se puede entrar y admirar desde dentro y no perdimos la oportunidad. Aquello es tan grande que no solo te sientes pequeñita, sino que te sientes niña otra vez. En cuanto sales del árbol, es inevitable dirigirte a los foodtrucks, enseguida te sientes atraído por ese olorcito a gofre y chocolate. Ese olorcito a dulce que te recuerda al invierno. ¿Sabéis a lo que me refiero? Fue inevitable pararnos a hacer cola para conseguir unos gofres. Y para los que son más de salado, también hay pizzas. Aquello está montado para todos los gustos.

Después de la merienda, te encuentras con las típicas paraditas con adornos de navidad y decoraciones de lo más variopintas. Aquello te recuerda un poco a la Fira de Santa Llúcia, pero sin la aglomeración de gente mientras escoges qué adorno comprar. También hay pequeños negocios con productos artesanales, desde figuritas hasta jabones y geles. De hecho, hay una zona donde solo huele a lavanda, y nos vimos en la obligación de pararnos a averiguar de dónde provenía ese olor. La zona artesanal es ideal para tener un pequeño detalle con alguien o simplemente darnos un capricho.

Más allá del entretenimiento para los más grandes, también hay una pequeña área para los más pequeños. Un trenecito, un caga tió con el que hacerse fotos y por último la joya de la corona: un carrusel con todas sus luces y su clásica melodía. Bueno, por qué nos vamos a engañar, nosotras también disfrutamos mucho de aquello. Nos vino la nostalgia.

Justo en frente tenemos la fachada de la sede del puerto. Iluminada por todas las direcciones y adornada con lucecitas. Además, no podía faltar el Belén, que se puede observar desde el muelle ya que está flotando en medio del agua. Una imagen mágica. Y sobre todo de noche.

Por último y no menos importante, han instalado una noria justo detrás de la sede del puerto. Es más alta que la estatua de Colón, con eso lo decimos todo. Recomendamos ir con tiempo, ya que hay mucho visitante con ganas de fotografiar el puerto desde arriba.

Vale mucho la pena ir y vivir un ratito en la feria. Por mucho que no compréis o no hagáis ningún tipo de gasto en ella, solo por disfrutar del ambiente en familia o con amigos, vale la pena el paseo.

¡Recordad que la feria solo está hasta el 5 de enero!

Desde Sylmar Events os animamos a visitar este nuevo proyecto navideño, ¡no os va a decepcionar!

Volvemos prontito por aquí.

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